- El peso dominicano ha registrado una apreciación suave y sostenida, mientras que el peso colombiano ha exhibido una apreciación con un comportamiento volátil.
El peso dominicano se apreció cerca de un 2 % durante julio y acumuló una apreciación superior al 4.33 % en términos interanuales. No se trató de un comportamiento aislado, sino de una tendencia observada en varias economías de la región, cuyas monedas —entre ellas las de Colombia, Brasil, Uruguay, México, Costa Rica y Perú— también registraron un fortalecimiento frente al dólar. El factor común que explica este desempeño fue el mayor ingreso de divisas.
En el caso de la República Dominicana, la evidencia es contundente. Durante el período comprendido entre enero y junio de 2026, los ingresos totales de divisas superaron los US$26,500 millones, lo que representa un incremento aproximado de US$2,800 millones respecto al mismo semestre del año anterior. En promedio, la economía dominicana recibió US$4,416.7 millones mensuales en divisas.
Tan importante como el volumen de estos ingresos es su diversificación. Del total recibido, las exportaciones de bienes aportaron US$8,745.7 millones, con un crecimiento interanual de 16.6 %; el turismo generó US$6,716.0 millones, impulsado por la llegada de más de 6.5 millones de visitantes; las remesas alcanzaron US$6,219.3 millones, equivalentes a un aumento de 6.7 % respecto al año previo; mientras que la inversión extranjera directa (IED) contribuyó con US$3,276.5 millones, para un crecimiento interanual de 7.7 %.
Esta composición marca una diferencia importante respecto a otras economías de la región, cuyos ingresos en divisas dependen en gran medida del comportamiento de los precios internacionales de las materias primas que exportan, como ocurre en Brasil, Chile y Perú. En cambio, el fortalecimiento de las divisas en República Dominicana responde al dinamismo simultáneo de varios sectores productivos, lo que hace a la economía más resiliente, reduce las presiones sobre el mercado cambiario y contribuye a preservar la solidez de las reservas internacionales.
Hay, además, un elemento adicional que merece destacarse: la adecuada administración del régimen de flotación cambiaria. La República Dominicana ha sido favorecida por una política de flotación administrada ejercida con prudencia, mediante la cual las intervenciones del Banco Central han tenido como propósito atenuar movimientos bruscos del mercado y no inducir artificialmente una determinada trayectoria del tipo de cambio.
La diferencia puede apreciarse al comparar el comportamiento del peso dominicano con el de otras monedas de la región. Mientras el peso dominicano registró en julio una apreciación moderada, cercana al 2 %, el peso colombiano experimentó variaciones considerablemente más pronunciadas, con una apreciación de 9.8 %, según una publicación de Bloomberg.
En consecuencia, los resultados observados en el mercado cambiario dominicano no pueden atribuirse a artificios ni a manipulaciones. La apreciación del peso durante julio y en lo que va del año es el reflejo de una sólida generación de divisas, sustentada en múltiples fuentes de ingreso, y de una gestión cambiaria que ha privilegiado la estabilidad, reduciendo la volatilidad y fortaleciendo la confianza en la economía.
